03. Camino a Ítaca
Camino a Ítaca
Ulisses fue condenado a vagar por el Mediterráneo en búsqueda de su Ítaca añorada. «La Odisea» no es más que la búsqueda de lo que es uno, pero sobre todo es la oportunidad de miles de aventuras que construyeron a Ulisses.
La educación debe ser esa búsqueda a través de las miles de aventuras que propondremos a nuestro alumnado para alcanzar una personalidad integral y feliz.
Eso es la educación y hacía allí vamos. A veces nos perderemos en el camino, no encontraremos la ruta, pero no persistiremos en la lucha continua que nos hace más grandes.
Ulisses luchó contra los elementos, contra los designios de los dioses, contra su locura y desesperanza, pero llegó a buen puerto.
Construir un centro debe ser el lugar donde se den las situaciones que formen a nuestros alumnos y alumnas. Como dijo Kavafis en su poema «Camino a Ítaca»: Itaca te brindó tan hermoso viaje. Sin ella no habrías emprendido el camino.
Itaca
Cuando emprendas tu viaje a Itaca
pide que el camino sea largo,
lleno de aventuras, lleno de experiencias.
No temas a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al colérico Poseidón,
seres tales jamás hallarás en tu camino,
si tu pensar es elevado, si selecta
es la emoción que toca tu espíritu y tu cuerpo.
Ni a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al salvaje Poseidón encontrarás,
si no los llevas dentro de tu alma,
si no los yergue tu alma ante ti.
Pide que el camino sea largo.
Que muchas sean las mañanas de verano
en que llegues -¡con qué placer y alegría!-
a puertos nunca vistos antes.
Detente en los emporios de Fenicia
y hazte con hermosas mercancías,
nácar y coral, ámbar y ébano
y toda suerte de perfumes sensuales,
cuantos más abundantes perfumes sensuales puedas.
Ve a muchas ciudades egipcias
a aprender, a aprender de sus sabios.
Ten siempre a Itaca en tu mente.
Llegar allí es tu destino.
Mas no apresures nunca el viaje.
Mejor que dure muchos años
y atracar, viejo ya, en la isla,
enriquecido de cuanto ganaste en el camino
sin aguantar a que Itaca te enriquezca.
Itaca te brindó tan hermoso viaje.
Sin ella no habrías emprendido el camino.
Pero no tiene ya nada que darte.
Aunque la halles pobre, Itaca no te ha engañado.
Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia,
entenderás ya qué significan las Itacas.

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